UNA PELÍCULA PARA PENSAR: OSAMA
- Ver la película
- Contestar las cuestiones siguientes:
- Resume brevemente la película
- Describe algunos personajes
- ¿Qué imagen, escena o frase te ha impresionado más y por qué?
- Señala ejemplos en los que se vea cómo es tratada la mujer
- Busca información sobre la mujer en las diferentes culturas:
- la mujer en el hinduismo
- la mujer en el budismo
- la mujer en el judaísmo
- la mujer en el cristianismo
- la mujer en el islam
- Valoración personal (de 0 a 10). Justificación
- Puesta en común y comentario
DATOS DE LA PELÍCULA:
*Producción: Barmak Film, LaBrocquy Fraser Productiones, NHK y Swipe Films
*Dirección: Ssiddiq Barmak
*Guión: Siddiq Barmak
*Países: Afganistán-Japón-Irlanda
*Año: 2003
*Fotografía: Ebrahim Ghafori
*Música: Mamad Reza Darvishi
*Edición: Siddiq Barmak
*Actores: Marina Golbaharia(Osama), Arif Herati (Expandí), Zubaida Sahar (madre), Mamad Haref Harati, Mamad Nader Khadjeh y Hamida Refah
*Duración: 82 minutos
“No lo puedo olvidar, más lo puedo perdonar” Nelson Mandela
Esta frase abre la película Osama, del director afgano Siddiq
Barmak, la primera filmada en Afganistán después de la caída del régimen
talibán. Marca el hecho de que se puede perdonar el genocidio
fundamentalista islámico contra las mujeres en ese país, pero no olvidar
los hechos acontecidos contra ellas por el simple hecho de ser mujeres.
La película sorprende por su buena factura cinematográfica y la
contundencia de los argumentos contra el fundamentalismo islámico, que
no se tienta el corazón para ejecutar sumariamente a las mujeres que no
cumplen su interpretación de la sharia, código de leyes de conducta
musulmana basadas en el Corán. Este punto es motivo de fuerte polémica
en Medio Oriente y se ha reflejado en el cine de la región.
El director afgano no se anda con rodeos y pone el dedo en la llaga de
la religión islámica: el papel esclavizado de la mujer en una sociedad
musulmana fundamentalista. Éste punto es el talón de Aquiles del Islam,
tal como señalan varios intelectuales. Es el eje sobre el cual gira la
película.
La película comienza con una manifestación de mujeres, todas vestidas
con el burka (vestido largo completo, con sólo una rejilla para ver).
Su protesta se condensa en las consignas ¡Queremos trabajar! ¡Tenemos hambre! ¡Somos viudas! Los talibanes responden con disparos, chorros de agua y prisión.
Osama (nombre masculino) en realidad es una niña que entra en la
pubertad. Su madre es una doctora en un hospital empobrecido. Los
talibanes cierran el hospital y expulsan a todas las mujeres –doctoras y
enfermeras, afganas y extranjeras-. Las mujeres están confinadas al
hogar y sólo pueden salir a la calle acompañadas por un hombre.
En los primeros minutos de la película, se ve cómo las mujeres son
apartadas de sus actividades públicas, pero también se ven las
repercusiones. Si la madre no puede ejercer la medicina, sus pacientes
sufren su ausencia y pueden morir. Es decir, toda actividad social que
dependía de las mujeres se corta de tajo y la población que dependía de
su trabajo sufre. Pero a los talibanes esto no les interesa; sólo el
Islam rige y todos y todas tienen que obedecer sus reglas, so pena de
morir.
En la casa sólo quedan tres mujeres: la abuela, la madre, la hija-nieta (Osama)
La persecución religiosa es tan fuerte contra las mujeres que la madre
es regañada por enseñar los pies sentada en una bicicleta. Es una
provocación –sexual, pecaminosa, a los hombres.
Al no tener un hombre en casa que pueda conseguir comida, la familia
decide que la niña adolescente se convierta en hombre. Le cortan el pelo
y le ponen ropa de hombre. La chica es un hombre y debe ganarse la
vida.
Osama entra a trabajar como muchacho pero entonces sufre el acoso
talibán de otra manera. El comercio y las actividades laicas son
interrumpidas para hacer oración; los talibanes concentran a los hombres
para rezar. La chica que desconoce los rituales detallados de
abluciones, lavados, hincamientos y demás parafernalias, tiene que
aprender de inmediato si quiere vivir. Si se descubre que Osama es una
muchacha que se hace pasar por hombre sería condenada a muerte por los
talibanes, sin ningún atenuante.
Pero la presión sobre Osama no cede. La chica-chico es reclutado por los
talibanes para las milicias religiosas (sólo se enseña la religión
musulmana y el manejo de armas).
Un mullah talibán lleva a Osama a una escuela de este tipo y es separada
definitivamente de su madre y abuela. Pero el muchacho es muchacha y
desconoce los rituales masculinos de sus compañeros. No sabe ponerse un
turbante, no puede subirse a los árboles, no puede pelearse con otros
muchachos. El riesgo para Osama de ser descubierta se incrementa. Pero,
al menos, por un tiempo cuenta con la protección de un amigo callejero
que conoce la verdad.
Hasta este momento, la tensión de la película gira sobre la amenaza que
pende sobre la chica Osama generada por un medio social no sólo
masculino sino ferozmente religioso, donde la mujer está literalmente
encerrada en su chador y rodeada sólo de cuatro paredes. El contraste
entre ritos religiosos masculinos, la ignorancia de Osama y el peligro
constante de morir que rodea a la chica hace que el espectador se fije
con detalle en todas y cada una de las barreras que el Islam
fundamentalista pone a la mujer como ser humano. El acoso, la
fragilidad, la desigualdad física, el adoctrinamiento forzado y la
muerte se manifiestan de mil maneras y todo el tiempo contra la chica
Osama.
Es en el absurdo de los ritos religiosos fundamentalistas donde aparece
el mayor peligro para Osama. Se le enseña a los muchachos los pasos
detallados para lavarse los genitales, son detallados en las direcciones
donde debe correr el agua sobre el cuerpo y en el número de inmersiones
del cuerpo en una pileta de agua. Estos rituales de purificación
mostrados por un mullah hacen que la gente sospeche de la chica Osama, a
la que el mismo maestro mullah compara con un efebo, un chico de gran
belleza y fragilidad, un apunte al androginismo. Pero Osama es mujer...
La suerte de Osama es una tragedia pues la película quiere mostrar lo
que ocurría a las mujeres bajo el talibanato. No hay concesiones, no hay
ilusiones. El espectador no descansa pues el cerco sobre la chica se
cierra; es testigo de cada uno de los pasos detallados que oprimen a la
mujer en el nombre de Alá.
Una escena clave de la cinta es cuando Osama es descubierta. Como prueba
de masculinidad Osama tiene que subir un árbol seco... Logra subir pero
no puede bajar. Todos los niños y jóvenes la rodean repitiendo que es
una niña. Al no poder bajar se hace un silencio aterrorizante. Los
adultos detectan el problema y se acercan; descubren a Osama y ordenan
su detención. Todos menos uno de los hombres la persiguen incesantemente
hasta rodearla. Es como un animal cazado por una jauría y el símbolo es
que no hay escape: en el régimen islámico talibán la libertad de la
mujer está reducida a cero. Pero no sólo se trata de cero libertad para
la mujer sino, además, del castigo que permite la ley religiosa de la
sharia cuando ella transgrede cualquiera de sus reglas.
Osama es amarrada, colgada y torturada dentro de un pozo, desde donde
llama lastimeramente a su madre ante la indiferencia de los mullahs y
talibanes. Es su castigo justo, según ellos. Y, para colmo, mientras
está colgada del pozo, tiene su primera menstruación... Es cuando los
talibanes confirman que es mujer, con la señal orgánica que para ellos
representa la inmundicia.
De inmediato la meten una doble cárcel. Le enfundan el chador con
rejilla como primera prisión y la arrojan a la cárcel con otras mujeres
detenidas en espera del juicio público.
Por unos momentos, duros, simbólicos, atenazantes, Osama se convierte en
la chica que debió ser... y juega a saltar la cuerda. Luego viene el
juicio público donde se aplica la sharia: un fotógrafo extranjero es
condenado a muerte; una doctora francesa es condenada a muerte y metida
en un hoyo en la tierra, donde mientras se agita, es asesinada a
pedradas, lapidada, ejecutada por la multitud de hombres que cumplen con
su religión.
En la realidad de Afganistán, las mujeres transgresoras eran ejecutadas
en público en el estadio de fútbol de Kabul, donde vestidas con el
chador, se les obligaba a hincarse dando la espalda a su ejecutor, que
les daba un disparo en la cabeza...
Pero Siddiq Barmak quiere subrayar que la ejecución no era el único
destino para las mujeres transgresoras como Osama, cuyo delito era que,
siendo mujer, se había hecho pasar por hombre para sobrevivir y había
conocido todos los rituales secretos y exclusivos de los hombres
talibanes.
Osama se salva de la ejecución pero la condena es igualmente cruel. El
mullah que les enseñaba a los jóvenes los rituales del lavado de los
genitales le pide a otro mullah que le entregue a Osama como esposa...
claro, sin que ella pueda decir una sola palabra. Nadie del público
masculino que es testigo de la sentencia tiene piedad y es entregada
para la satisfacción sexual del viejo.
La película Osama nos ayuda a entender lo que era ser mujer en Afganistán durante esos años del régimen talibán.
Con una imagen cuidada, de buena realización y edición, la cinta se
concentra en Osama (Marina Golbahari) como punto focal. La actriz deja
entrever con el rostro los sentimientos de alguien cuya vida es apagada a
la fuerza en nombre de una concepción inhumana de Alá.
Cada paso en su persecución –degradación está filmado y captado con un
ojo que sabe resaltar la tragedia en los detalles acumulados. Cada punto
de la vida de la chica es mostrado con cuidado y detalle sin que la
realización distraiga de lo esencial.
Osama es arquetipo y símbolo de la condición de la mujer bajo esta concepción musulmana.
Con estas imágenes realistas el director Barmak muestra cuál es el
peligro real: un choque de civilizaciones, de conceptos religiosos entre
el Islam y el resto del mundo, cuyos fundamentalismos se apoderan del
planeta y nos hacen a todos rehenes de la misma muerte en el nombre del
mismo Dios.
LA MUJER EN LAS DIFERENTES CULTURAS
- EN EL HINDUISMO
“El esposo puede abandonar a su mujer: si es defectuosa y le ha sido
entregada sin advertencia, si ha dado a luz sólo a hijas, si se halla
atacada de enfermedad incurable, si tiene mal carácter... Podrá
reemplazarla por otra” (libro de Manu)
En esta religión politeísta y patriarcal, la mujer pertenece a un sexo
inferior. Teniendo en cuenta las referencias que de ella en algunos
libros sagrados, la mujer apenas goza de libertad. Fuera del hogar,
tiene escasos privilegios; por ejemplo, no puede disponer de bienes.
En cuanto a derechos, el Libro Sagrado del hinduismo menciona más bien
pocos: quedan eximidas del pago de pasajes si están embarazadas, hay que
cederles el paso y, en general, cuidarlas, por no decir vigilarlas. El
texto establece una concepción muy negativa de la mujer: impura, infiel,
insaciable, tentadora, deshonesta y perversa.
- EN EL BUDISMO
Siguiendo la línea discriminatoria, el budismo tiene desde sus orígenes
una idea de la mujer como un ser pícaro, lleno de malicia, en el que es
difícil encontrar la verdad. Buda recomendaba a sus monjes que nunca se
dirigiesen o mirasen a la mujer, a no ser por verdadera necesidad.
Inicialmente, las reglas establecidas eran exclusivas para los hombres.
Más tarde, Buda cambia su mensaje y otorga a la mujer una mayor libertad
e incluso, dándole –al igual que al hombre- la posibilidad de alcanzar
el ansiado Nirvana. Sin embargo, a pesar de la equidad aparente, se
detectan discriminaciones. Por ejemplo: el voto de las monjas budistas
tiene menos valor que el de los monjes.
- EN EL JUDAÍSMO
En la vertiente ortodoxa, el hombre puede vender a su hija; la mujer, no. El hombre puede desposar a su hija; la mujer, no.
La Torá relata que Dios, después de crear al hombre, lo durmió y extrajo
de él a quien sería su esposa pues había visto que necesitaba compañía.
Con esta premisa, podemos imaginar que el papel de la mujer en el
judaísmo más ortodoxo es de absoluta sumisión al varón. La mujer asume
que la función más importante de su vida es la de crear un hogar feliz y
agradable.
Está orgullosa de ser una ayuda para su marido y su meta es mantenerse
fiel a él. Para los judíos ortodoxos y su código moral milenario, la
mujer queda sometida al hombre hasta que éste lo desee, pues sólo él
puede pedir el divorcio. Frente a la visión ultraconservadora, existe la
libertad, que plantea un marco de igualdad frente a temas como el
trabajo, la educación, el divorcio o la reproducción.
- EN EL CRISTIANISMO
En la perspectiva de la antropología cristiana, toda persona humana
tiene su dignidad; y la mujer, como persona, no tiene una dignidad menor
que la del hombre. Ahora bien, con demasiada frecuencia la mujer es
considerada como objeto a causa del egoísmo masculino, que se ha
manifestado de muchas formas en el pasado y se sigue manifestando
también en nuestros días.
La Doctrina de la Iglesia enseña que es preciso sacar con coherencia
todas las consecuencias que derivan del principio de la igualdad de la
mujer con respecto al hombre, en la dignidad personal y en los derechos
fundamentales. La Biblia nos deja vislumbrar esa igualdad.
A este respecto, puede ser interesante notar que en la redacción más
antigua de la creación de Adán y Eva (cf. Gn 2, 4-25) la mujer es creada
por Dios de la costilla del hombre y está puesta al lado del hombre
como otro yo con quien él, de manera diferente a la de cualquier otra
realidad creada pueda dialogar de igual a igual. En esta perspectiva se
coloca el otro relato de la creación (cf. Gn 1, 26-28) en el que se
afirma inmediatamente que el hombre creado a imagen de Dios es varón y
mujer. Así se manifiesta la diferencia de sexos pero, sobre todo, su
necesaria complementariedad. Se podría decir que el autor sagrado, en
definitiva, le interesaba afirmar que la mujer, al igual que el hombre,
lleva en sí la semejanza con Dios y que fue creada a imagen de Dios en
lo que es específico de su persona de mujer y no sólo en lo que tiene de
común con el hombre. Se trata de una igualdad en la diversidad (cf.
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 369). Así pues, para la mujer la
perfección no consiste en ser como el hombre, en masculinizarse hasta
perder sus cualidades específicas de mujer; su perfección, que es
también un secreto de afirmación y de relativa autonomía, consiste en
ser mujer, igual al hombre pero diferente. En la sociedad civil, y
también en la Iglesia, se deben reconocer la igualdad y la diversidad de
las mujeres.
- EN EL ISLAM
La lapidación o la flagelación siguen presentes en países musulmanes
como Iraq, Irán, Arabia Saudí, Sudán, Nigeria, Pakistán, Somalia o
Yemen.
Según el Corán, Alá concede al hombre y a la mujer los mismos derechos,
virtudes y obligaciones. Sin embargo, en la mayoría de los países
musulmanes, la mujer padece una fuerte discriminación. Sin libertad de
expresión y apenas de pensamiento, vive sometida al control masculino y
absolutamente infravalorada.
Tiene obligaciones como la de ocultarse bajo el burka o prohibiciones
como la de reunirse en grupos públicamente. No puede orar o mantener
relaciones sexuales durante la menstruación, debe asumir la poligamia de
su esposo y no puede casarse con personas de otra religión. La ablación
aún se practica en algunos países. Pese a todo, nuevas generaciones de
musulmanas han comenzado a hacerse oír.
LA MALDICIÓN DE SER NIÑA
"La maldición de ser niña" aborda la terrible realidad que se cierne sobre las mujeres del continente asiático.
India, Pakistán y China son algunos de los países que practican el infanticidio y más recientemente el feticidio.
Cientos de miles de niñas desaparecen nada más nacer. Ni la medicina ni las leyes han conseguido erradicar esta práctica.
Este documental pone de manifiesto una terrible realidad y descubre la maldición que se cierne sobre las mujeres del continente asiático.......
PELÍCULA: "La vida es bella"
Director: Roberto Benigni
Protagonistas: Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Giustino Durano, Marisa Paredes.
Guión: Roberto Benigni
Nacionalidad: Italia (1997)
Duración: 115 minutos
Premio especial del jurado Festival de Cannes
Oscar en 1999 a la mejor película y cuatro más.
1. LA VIDA ES BELLA PERO HAY QUE ELEGIR
*Elección entre amor y odio, servicio y poder
-La elección de Dora
La escena que parte la película en dos momentos es la de Dora optando por subir al tren. “Yo también quiero subir en ese tren”, repetirá por tres veces. ¿Entre quiénes ha de elegir?
* El “príncipe” Guido
Es un buscador de la vida, listillo, pero un poco tarambana. Representa la cultura, aunque sea de rebajas (“Los libros están a mitad de precio”), el arte (cuenta con un amigo poeta que “tiene que quitarse la poesía de la cabeza”) y sabe cómo hechiza la música de Offembach. Representa también al “conquistador por amor”.
Sus armas: un “cuerpo serrano” -¡claro!-, en donde se encuentran los mejores “cartílagos móviles plegables” (orejas) y el mejor ombligo italiano (“El que no se deshace”)
Guido es la sorpresa de lo inesperado: espera que las mujeres lluevan del cielo; es un alocado conductor de bicicletas, el “inspector” escolar “suplente”, el chófer inesperado e inútil o el camarero montado en “Robin Hood”.
Su saludo: “¡Buenos días, princesa!”.
Sus especialidades: chupar veneno de avispas- a poder ser en las
rodillas de las chicas-, pasarse el fascismo por quién sabe dónde,
confeccionar paraguas con cojines y poner una alfombra roja al paso de
su amor... Su secreto: los “milagros milagrosos” – conseguir la “llave” para vivir....-.
* El cabezón de los huevos
Alto
y guapetón: el perfecto fascista. Su ciencia, las matemáticas del
holocausto de los pobres –ejecución de los dementes, inválidos... -.
Resuelve los problemas casi como un niño alemán. Funcionario de la
alcaldía y “lameculos” perfecto.
Es
quien obliga a Dora a hacer lo que no quiere –ir a la casa de prefecto-
y no le compra el detalle del helado de chocolate. En fin, quien cree
saber que “Dora es la mujer de su vida y yo el hombre de su vida”.
* Los aliados...
-De Guido: el poeta y el tío.
-Del “cabezón”: la madre, Bruno y los bárbaros.
“El poeta”, amigo de Shopenhauer: “Con la voluntad se puede hacer todo. Yo soy lo que quiero”. Este es el golpe secreto de los poetas. Pero ¿qué significa “querer”? ¿Poder o amar?
“El tío” (y ¡qué tío!) –la sabiduría de la religión-: “El
silencio es el grito más fuerte. No hay nada más necesario que lo
superfluo-lo gratuito: el amor -. Fíjate bien en los girasoles, se
inclinan al sol, pero si ves alguno que se inclina demasiado es que está
muerto. Tú estás “sirviendo”, pero no eres un siervo. Servir es el arte
supremo. Dios sirve a los hombres pero no es un siervo”.
La madre de Dora: misterioso personaje que quiere la boda de su hija con el “Cabezón de los huevos” y parece tramar una sorpresa o venganza.
Bruno, el hermano del novio y, a su vez, el “novio de la muerte”. Y, en fin, los bárbaros...
2. EL COMBATE QUE ES UN DRAMA
La “princesa” comienza
dejándose chupar el veneno de la rodilla, luego presta su sonrisa y
termina pidiendo a Guido un beso bajo la mesa y... “llévame contigo”.
El “príncipe”, en su corcel –“caballo judío”, rescata a la princesa.
El fruto de este primer asalto será Josué, el hijo de ambos. Al que le gustan los libros y no le gusta ducharse...
El segundo asalto: un final que es la consecuencia del estilo de vida de Guido. “Estos son malos tiempos”
Dos personajes presentan este segundo asalto:
1/ El profeta de la tragedia –el doctor-: “El tiempo apremia, es demasiado tarde”; “Soy más grande y menos me ves” (la oscuridad); “Si pronuncias mi nombre desaparezco” (el silencio);
2/ La madre-abuela ¿es ella la traidora?
* Campo de concentración: oscuridad y silencio
La “lógica de la muerte” sólo puede ser superada con la “locura del amor”:
- El juego que sostiene al niño para ganar el carro blindado
- El amor es lo que sostiene al padre
- El amor se convierte en humor para superar y transformar la realidad con la imaginación.
La “hora de la locura”, de la barbarie, y de la muerte:
- Los justos mueren perdonando: “¿Se ha hecho daño, señora?”
- Los profetas se han vuelto locos en su complicidad (el doctor)
Sólo “el amor” sostiene “la vida”: Un “buenos días, princesa, sólo pienso en ti” por el altavoz; un poco de la vieja música de Offembach, recordando el primer amor; un sueño de amor mantenido...
- Cuando el decir “gracias” te puede costar la vida...
- Siempre
hay una salida: es cuestión de imaginación y coraje. Hasta Schopenhauer
puede salvar una vida-- el perro alemán se largará...-
- Puede que todo esto sea un sueño...
* Fin del “juego”: ¡Hemos ganado!
El “juego” se ha cumplido.
“Hemos ganado, mamá. Es verdad, mi padre tenía razón” : el juego del amor-humor es verdad -¿qué es la verdad?-.
“Esta es mi historia – nos dice Josué-. Este era el sacrificio que hizo mi padre. Aquel era el regalo que tenía para mí”. Y... ¡todos hemos ganado!
CUESTIONES PARA DIALOGAR:
*Análisis general de la película:
- ¿Qué te ha parecido la película?
- ¿Qué es lo que más te ha gustado?
- ¿Cuál crees que es el mensaje fundamental?
- ¿Estás de acuerdo en que “el amor vence todos los obstáculos”?
- ¿Crees que tener “razones para vivir” ayuda a superar las dificultades de la vida? ¿Cuáles son para ti las “razones para vivir” más importantes?
- ¿Qué es lo que más te ha impactado en cada una de estas escenas y qué te dice la cita bíblica?
- ¿Tomas decisiones comprometidas?
- El tío: “¿Se ha hecho daño, señora?” - Lc. 23, 33-34
- El médico o la locura de la tragedia... – Mt. 14, 6-12
- Dora: “¡Quiero coger ese tren!” - Mt. 10, 38-39
- Shopenhauer: el poder del amor... – 1Cor 13, 1-4
- Josué: “¡Hemos ganado!” - Lc. 24, 30-34
- Josué: “¿Por qué nosotros dejamos entrar a todos?”. – Mt. 19, 13-15
- Josué: “¡Gracias!” – Mt. 5, 9-12
2. El “príncipe Guido” : ¿”Parábola” de Cristo? ¿En qué sentido?
Es
el personaje contrario al “galán de película”, contrario a lo
normal; lucha contra las normas establecidas; sinceridad, alegría, amor,
compromiso...
Carta a Josué:
Querido Josué:
Me dirijo a ti como superviviente. Tú eres el guardián de la esperanza de esta vida que sigue siendo bella.
De
Guido, tu padre, aprendiste a jugar o, lo que es lo mismo, a vivir. El
te enseñó un juego que ocultaba una dramática verdad. La muerte
consentida de tantos que por su fe o por sus límites no cabían en el
decreto de los que seleccionaban a los perfectamente hombres.
Esta verdad exige el mayor silencio de la historia. Y esta verdad todavía, desgraciadamente, sigue siendo verdad real.
Hoy
siguen muriendo en los campos de concentración de la historia los que
no tuvieron otro delito que nacer en la zona de los pobres, en la tierra
del hambre. Y hoy continúa la tragedia y como en las adivinanzas del
viejo doctor seguimos entre la oscuridad y el silencio.
Los
interrogantes nos cercan. ¿Será más fuerte el odio que el amor? ¿Podrá
la verdad vencer a la mentira? ¿Tendremos valor para desfilar con paso
firme, como Guido, hacia la muerte? Y después de dar el paso, ¿no ganará
la muerte la partida?
En
la zozobra nos queda la memoria: el recuerdo de los que murieron amando
y vivieron dando la vida. Guido nos recuerda que en medio del desastre
es posible el amor y sólo el amor nos sostiene.
Los milagros son posibles porque siempre hay una salida. En lo
inesperado, en las sorpresas siempre hay un resquicio para seguir
esperando.
Recuerdo lo que decía tu tío abuelo: Dios es el que sirve al hombre.
Que no estamos solos. Que el que garantiza todo amor no es nuestro amor sino Dios.
Que
el que hace posible la sonrisa en medio de la tragedia no son nuestras
fuerzas sino el poder del amor que viene de más allá y de más arriba.
Mirando a Guido veo una Buena Noticia que es reflejo de otra Buena Noticia.
Bienaventurados los que sufren porque serán consolados.
Bienaventurados los que en la tragedia hacen reír con cuentos para seguir amando.
Bienaventurados los que están dispuestos aunque siempre salgan perdiendo.
¡Cuánto nos recuerdan las palabras de Jesús!
Hay una forma de vivir la muerte que da la vida. Y Dios está tras ella.
En el Jesús que vive en Guido, vive y vivimos nosotros.
Cada
vez que convertimos el amor en humor y las tragedias en comedias para
seguir seriamente viviendo y seriamente “comprometiendo la vida”,
estamos resucitando. O, lo que es lo mismo, estamos ganando...
Y por eso, aunque la palabra puede ser peligrosa:
Gracias Josué, heredero de la promesa,
heredero de la esperanza.














No hay comentarios:
Publicar un comentario